Mis guantes de batalla para las cumbres
Llevo años dándole a la alta montaña y estos Glissade se han convertido en mis guantes de cabecera para la cumbre en el Izta o el Pico de Orizaba. La combinación es ganadora: la membrana te aísla perfecto de la nieve y el viento helado cuando vas por la arista, y la palma de piel de cabra aguanta toda la carrilla de venir agarrando el piolet y manejando cuerdas entre la roca. Lo mejor es que no se sienten como un guante torpe; te dan la destreza suficiente para hacer maniobras de anclaje o abrir un mosquetón sin tener que congelarte las manos quitándotelos cada cinco minutos




















































































